Oh dama sin corazón, hija del cielo
auxíliame en esta solitaria hora
con tu directa indiferencia de arma
y tu frío sentido del olvido.

Un tiempo total como un océano,
una herida confusa como un nuevo ser
abarcan la tenaz raíz de mi alma
mordiendo el centro de mi seguridad.

Qué espeso latido se cimbra en mi corazón
como una ola hecha de todas las olas,
y mi desesperada cabeza se levanta
en un esfuerzo de salto y de muerte.

Hay algo enemigo temblando en mi certidumbre,
creciendo en el mismo origen de las lágrimas
como una planta desgarradora y dura
hecha de encadenadas hojas amargas.

Tiranía. Residencia en la Tierra (Neruda)
elamorentiemposmodernos
¿Cómo sé yo que no tenías nada para ofrecerme? ¿Cómo sabes tú que no tenía nada para ofrecerte? ¿Acaso estamos vacíos? No, no lo creo, no lo estamos, ni mucho menos desgastados sentimentalmente. Estamos diferentes, yo digo que distantes, sí, eso es, pero si estuviese un poco más cerca de seguro habrías huido bajo cualquier pretexto entre ellos tu miedo al compromiso, a no ser tú, a desarmar tu alma, a dejar tu soledad de lado para compartirla con alguien más.
Me quedo con tu eterno “tal vez” pues la vida es un circulo y quizá nos encontremos en otra época, un poco más viejos, más sabios, sin la prisa que tiene la juventud que a veces puede ser un defecto.
Guardaré, si, un pequeño recuerdo, lo suficiente para no olvidarte, para recordarte en este olvido al que hoy me condenas. Quiero que seas feliz, por ti, por mí, por aquello que se quedó en el tintero y que nunca se escribió. Ojalá fuera mi felicidad la que concurriera a la tuya, quizás algún día. ¿Por qué no?
P.D. “Te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma.”
Pablo Neruda